Maleza Anfibia profundiza en el origen territorial y étnico de la autora, concebido el cuerpo y la naturaleza circundante —glaciares, bosques, humedales, estepa, océanos— como entidades indiscernibles, como flujo continuo de vida, sin fin ni límites. Las experiencias eróticas, lo queer, las marginaciones, la violencia sobre los pueblos originarios, los ancestros, la destrucción del medioambiente, recorren el texto como vivencias percibidas por ese cuerpo plural del que el ser humano es solo una de sus innumerables extensiones.