En tiempos de crisis y transformación, este libro invita a repensar el Trabajo Social como un campo en disputa: un significante en tensión, capaz tanto de reproducir el orden dominante como de subvertirlo, reactivando su potencia crítica, situada y emancipadora. No se trata de una disciplina neutra, sino de una práctica históricamente atravesada por relaciones de poder, conflictos ideológicos y proyectos de sociedad en pugna. Propone una lectura genealógico-crítica del Trabajo Social en Chile (1880-1945), concebido como una práctica imbricada en la cuestión social-colonial y lo analiza como una tecnología social inscrita en las estrategias del Estado moderno: un dispositivo de disciplinamiento, gestión de poblaciones, administración de la vida y producción de subjetividades, que delimita los contornos de lo normal, lo digno y lo asistible.